Los mejores masajes eroticos Barcelona

Escrito por tantriconepali 23-08-2014 en tantra. Comentarios (0)

Como nos comentan desde masajeseroticosbarcelona.pro.Si se le preguntara a cualquier usuario que consumiera con cierta frecuencia masajes eróticos cuál es el mejor de todos los masajes eróticos posibles, probablemente ese usuario respondería que el mejor de los masajes erótico es el masaje que finaliza con una final feliz. Sería una respuesta de lo más lógica. Tendría todo el sentido del mundo. Quién no querría ponerle punto y final así  a una sesión de abrazos, besos y caricias estimulantes, excitantes y sensuales con una gran descarga de tensión a través del cuerpo de uno mismo, es decir, mediante la eyaculación, como bien saben los expertos en masajes tántricos chaneltantramasajes.com.

Hablemos claro de una vez. Sin prejuicios, sin tapujos de ningún tipo.  El final feliz es un eufemismo de lo que todos conocemos comúnmente  como eyaculación. Sí, la eyaculación de toda la vida, vamos, también conocida como eyección o como polución. No estamos descubriendo América a nadie. Cuando nos excitamos gracias a un estímulo sexual, todos y cada uno  de nosotros ardemos en deseos de eyacular. No obstante, el arte de practicar un buen masaje erótico no tiene por qué acabar con el final feliz. De hecho,  el final feliz debe ser la culminación, la guinda de ese noble arte que hace sentir bien con abrazos, besos y caricias. Pero no cualquiera proporciona  un buen final feliz de cualquier manera. Ojo, que ésta no es una cuestión  de mecánica sistémica sino de dinámica orgánica. O lo que es lo mismo,  no todo el mundo sabe cómo masturbar debidamente a un hombre.


En primer lugar, que las manos de la masturbadora o del masturbador no estén frías, por favor. Al contrario, las manos en cuestión tienen que estar más bien calientes. Si la masturbadora o el masturbador hacen uso de aceites o de geles de algún tipo, mejor que mejor. La buena lubricación es bienvenida. Siempre. En segundo lugar, a la hora de manipular el pene en cuestión téngase en cuenta que es una delicada parte sensible de la anatomía masculina. Tratemos con cuidado y mimo los penes. No se trata de mangas pasteleras.  En tercer lugar, y una vez cogido y recogido el pene con la palma de la mano, practíquense movimientos ascendentes y descendentes con mucha suavidad, con suma tranquilidad. Note con atención la no muy avezada masturbadora  o el no muy avezado masturbador cómo aquel al que se le proporciona placer se tensa y se destensa a medida que subimos y bajamos nuestra mano. Disfruten de esas vistas tanto el uno como la otra o el otro. En cuarto lugar,  a medida que el grado de excitación va in crescendo, aceleremos poco a poco el ritmo y ejerzamos cierta presión. En definitiva, en esos instantes precisos, hay que subir y bajar más rápido la mano y hay que apretar el pene. Un poco. Sin estrangular. Si se quiere, pueden palparse con las yemas de los dedos los testículos.

Y voilà. Con suerte, una eyaculación magnífica seráel resultado del buen hacer de nuestras manos.